Antes de publicar cualquier recomendación, seguimos un proceso de prueba definido: recibimos el producto, lo instalamos en un dormitorio de prueba y lo usamos durante varias semanas. Medimos firmeza, transpirabilidad, ruido de los muelles y recuperación de la viscoelástica. Solo después de ese periodo redactamos la opinión y la publicamos con sus limitaciones claras.
Proceso de análisis en Descanso Correcto
Nuestro equipo sigue un protocolo de evaluación que combina mediciones objetivas con semanas de uso real en hogares españoles. Cada fase responde a una pregunta concreta sobre firmeza, materiales o durabilidad.
Elegimos colchones que representan una categoría clara: viscoelástica, muelles ensacados, látex o híbridos. Antes de empezar, definimos el perfil de durmiente al que va dirigido cada prueba, teniendo en cuenta peso, postura habitual y temperatura corporal.
Registramos la firmeza en una escala de 1 a 10 y comprobamos cómo se distribuye la presión en zonas de cadera y hombros. También medimos la recuperación de la viscoelástica tras la carga y la independencia de los muelles cuando hay movimiento en el otro lado de la cama.
Durante al menos dos semanas, evaluamos la acumulación de calor con ropa de cama estándar y en condiciones de temperatura ambiente propias de cada estación. Comprobamos si los tejidos transpirables y las capas de ventilación cumplen lo que promete el fabricante.
Más allá de las primeras impresiones, mantenemos el colchón en uso durante un periodo mínimo de ocho semanas. Revisamos posibles deformaciones, ruidos en los muelles, pérdida de firmeza o desgaste de las fundas tras el lavado y el uso diario.
Redactamos el informe final con datos concretos y una valoración clara por categorías. Indicamos para qué tipo de durmiente es adecuado cada modelo y en qué casos recomendamos buscar otra opción. No incluimos puntuaciones genéricas ni afirmaciones sin respaldo en las pruebas.
Desde que nos escribes hasta que recibes la recomendación, cada paso está pensado para que la elección del colchón se apoye en datos reales y no en suposiciones. Te contamos qué esperar en cada fase.
Rellenas un breve cuestionario sobre tu postura habitual, peso, temperatura corporal y si compartes cama. Con eso definimos el punto de partida de la búsqueda.
Un especialista contrasta tus respuestas con nuestras pruebas de firmeza, materiales y transpirabilidad. Si duermes de lado o tienes molestias cervicales, lo tenemos en cuenta desde el primer momento.
Filtramos el catálogo según tu presupuesto orientativo y las características que priorizas: viscoelástica, muelles ensacados, base o almohada. Te enviamos una lista corta, no un listado interminable.
Preparamos una comparativa con los modelos preseleccionados: firmeza medida, respuesta a la presión, durabilidad esperada y comportamiento térmico. Sin tecnicismos innecesarios.
Te entregamos un informe claro con la opción que mejor encaja y las alternativas si quieres valorar otras. También incluimos consejos de cuidado para alargar la vida del producto.
Si después de leer el informe te surge alguna pregunta sobre el cambio de colchón o la rutina de descanso, puedes volver a escribirnos. El acompañamiento no termina con el envío del documento.